






¨Que le pasaría a este planeta si los Hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes , cuanto oxigeno nos quedaría para poder respirar ...¨



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¨O trunfo de Os Sonhos de Mujica é sua economia, enfim, ou talvez seja a sua precisão de mensagem: ele fica na tela exatamente o tempo que precisa para dizer o que quer dizer. ¨
Omelette - Brasil

¨No final do ano passado, assisti ao Os sonhos de Pepe, sobre o ex-presidente uruguaio Pepe Mujica. É um documentário que vale muito a pena ser visto, especialmente pela reflexão que traz sobre esse modelo destrutivo atual de desenvolvimento e consumo.¨
Revista VEJA - Brasil
¨O trunfo de Os Sonhos de Mujica é sua economia, enfim, ou talvez seja a sua precisão de mensagem: ele fica na tela exatamente o tempo que precisa para dizer o que quer dizer. ¨
Omelette - Brasil
El mensaje urgente de Pepe Mujica para toda la Humanidad
The observer - España



¨El documental definitivo sobre José Mujica ¨
EFE - España




SINOPSIS:
A sus 90 años en una vuelta al mundo incansable que lleva más de diez años y va desde Montevideo hasta el Lejano Oriente, José Mujica recorre el planeta dando testimonio de su historia de vida, sorprendiendo a todos con su increíble resiliencia que luego de soportar 12 años de la más dura prisión le ayudó a convertirse en Presidente de la República Oriental del Uruguay. El seguimiento cercano y permanente de la cámara deMovimiento 2052 que lo acompañó en sus viajes, nos revela las experiencias personales que lo llevaron a convertirse en uno de los pensadores más influyentes del mundo actual.A través de sus comentarios en momentos clave conoceremos sus ideas, sus preocupaciones y sus ideales. Seremos testigos de encuentros decisivos en los que expresa su perspicacia política y que evidencian el respeto que su opiniones despiertan en todo el mundo. En un planeta en camino al colapso climático y con la humanidad siguiendo un modelo depredador de desarrollo y consumo, la filosofía y el discurso de Mujica plantean una seria advertencia para todos nosotros. El sueño de Pepe no es solamente el de una sociedad más justa y solidaria: es también el sueño de dejar un planeta mejor para las generaciones futuras. Pero el tiempo corre muy de prisa y nadie puede comprar un poco más...














COMUNICADO N1
Un tipo le preguntó una vez a una máquina —de esas que ya saben todo, o casi todo— cuándo había empezado el fin del mundo. Y la máquina, que ha visto enterrarse imperios enteros, le contestó que esa no era la pregunta. La pregunta era otra: ¿cuándo empezó la cuenta regresiva?
Porque miren, ninguna civilización se cae por un meteorito ni por un cataclismo de película. Eso es cuento de cine. Un historiador que se llama Joseph Tainter lo estudió en serio, y encontró que las sociedades caen por algo mucho más aburrido y mucho más real: se hacen tan complejas, tan enredadas, tan dependientes de mil hilitos que las sostienen, que un golpe cualquiera —una sequía, una guerra chica, una mala cosecha— las tira abajo enteras.
Cuatro cosas se repiten siempre, como el sol y la lluvia.
La primera: cuando todo el mundo depende de todo el mundo. En el año 1177 antes de Cristo, los egipcios, los hititas, los griegos, los babilonios, vivían enredados en un comercio que cruzaba el mar entero. Cuando se cortaron unas rutas por unas sequías y unas revueltas, no hubo apocalipsis con fuego. Hubo silencio. Ciudades vacías. El sonido de los barcos que dejaron de llegar. Así de simple, así de triste.
La segunda: la tierra que se cansa. Los mayas no los mató ningún enemigo de afuera. Se destruyeron ellos solos, talando el monte para hacer más templos, hasta que la tierra dejó de darles agua y de darles de comer. Se mataron con las manos que usaron para construir su gloria.
La tercera: la peste, que siempre entra calladita. Roma no cayó por los bárbaros nomás. La vaciaron por dentro las pestes, antes que nadie golpeara la puerta.
Y la cuarta, la más parecida a nosotros: cuando mantener el orden cuesta más de lo que da. Más burócratas, más murallas, más ejército, hasta que la gente, cansada de pagar y no recibir nada a cambio, deja de creer. Y cuando el pueblo deja de creer, ya no hay imperio que aguante.
Las sociedades complejas, en promedio, duran unos trescientos treinta y pico de años. Si contamos desde la Revolución Industrial, ya vamos por doscientos sesenta y tantos. Pero yo creo, como algunos que lo han pensado más hondo que yo, que esta historia nuestra no empezó con la máquina de vapor. Empezó antes: con la Inquisición y con la llegada a América, en 1492. Ahí se armó el primer sistema del mundo entero conectado: un centro que manda, y una periferia que le manda recursos. Y lo asombroso, compañeros, es que instituciones de aquella época siguen ahí, funcionando, con otro nombre pero el mismo huesito adentro. Y hoy ese sistema tiene un dueño que no se ve.
No hace falta censurar como hacían las dictaduras de antes. Alcanza con manejar la atención de la gente. Las redes sociales están armadas para engancharte con el enojo, con el miedo, porque un pueblo peleado con el vecino no se junta para pedir nada.
Y por debajo de todo eso, hay unos fondos de inversión —BlackRock, Vanguard, y algún otro— que entre todos manejan una cantidad de plata que ni se puede imaginar. Son dueños, un poquito de cada cosa, de casi todas las empresas grandes del mundo. Y tienen una máquina, un cerebro digital, que vigila el dinero de medio planeta, minuto a minuto. Nadie la maneja con maldad, eh. La maneja la obligación de dar ganancia, siempre, cada trimestre. Ese es el mandato, y ese mandato no tiene corazón. Y ese dinero, compañeros, es el mismo que se lleva de nuestras jubilaciones. Acá en Uruguay, con la ley de las AFAP, los jóvenes que recién entran a trabajar están obligados a entregarle un pedazo de su sueldo a una administradora privada. Y esa plata, aunque no se note, termina metida en esos mismos fondos gigantes de allá afuera. Cobran su comisión todos los meses, gane o pierda el fondo. Y si un día el sistema se cae, quien se queda con el papel mojado es el trabajador, no el que cobró la comisión durante cuarenta años.
Y ahora, para peor, viene la máquina a sacarle el trabajo al que hace changas, al que atiende un mostrador, al que redacta un texto. Y esas changas no dejan aporte jubilatorio. La misma máquina que engorda al fondo le está cortando el agua a la fuente que lo alimenta. Eso, compañeros, no es más que un cáncer: se come a sí mismo.
Y la política, mientras tanto, ¿qué hace?
La política ya no manda como mandaba antes. Administra el humor de la gente. Gane la izquierda o gane la derecha, las reglas grandes del dinero no se tocan. Y por eso a veces la política se dedica a entretenernos con peleas de vecinos, para que no miremos para el lado de donde sale la orden de verdad. Pero yo no vine acá a asustarlos, ni a decirles que ya no hay nada que hacer. Vine a decirles otra cosa.
Hay gente pensando en salidas, y una de esas propuestas se llama Movimiento 2052.
El nombre no es casualidad: hace cincuenta años, unos científicos del MIT calcularon que si seguíamos creciendo así, sin límite, el sistema se iba a quebrar cerca de mediados de este siglo. Y otro estudio, más nuevo, dijo lo mismo. El Movimiento 2052 no le habla a la protesta de afuera, le habla adentro, a los que tienen el poder, para convencerlos con números fríos de que ni todo su dinero los va a salvar si el planeta entero se cae.
Y ahí es donde el Movimiento 2052 propone algo más de fondo, más de raíz: propone que el mundo deje de organizarse alrededor del dinero, y empiece a organizarse alrededor de lo que hay de verdad —el agua, la tierra, el trabajo, la ciencia puesta al servicio de todos y no de unos pocos—. Propone que los recursos del planeta se piensen como algo de todos, que las máquinas hagan el trabajo pesado y peligroso, y que la comida, la salud, la vivienda, la educación, dejen de ser negocio y pasen a ser derecho. No lo propone como receta mágica ni como cosa de mañana. Lo propone como horizonte, como un camino largo: primero una renta básica para no dejar a nadie tirado cuando el trabajo se lo lleve la máquina, después más bienes compartidos, más conocimiento libre, más energía y más comida producida cerca de casa, para que el poder de las grandes corporaciones tenga cada vez menos donde agarrarse.
Yo no sé si eso se va a lograr en mi tiempo, ni en el de ustedes. Pero yo aprendí una cosa : pobre no es el que tiene poco, pobre es el que necesita mucho y nunca le alcanza. Y esta civilización nuestra necesita cada vez más, y cada vez le alcanza menos.
Así que yo les digo, sin solemnidad, como quien charla en el fondo de una casa: no le pidan al sistema entero que cambie de golpe, porque los va a dejar esperando toda la vida. Cambien lo de al lado. A quién le compran, cómo cuidan al vecino, cómo se juntan sin buscar ganar nada. Eso, que no se puede vender ni comprar, es lo único que esa máquina no sabe controlar.
El triunfo no está en ganarle al sistema de una vez y para siempre. Está en cómo uno decide vivir mientras tanto, con dignidad, con los pies en la tierra, y con la mano tendida al de al lado.




¨la semilla es una maquina maravillosa , una cosita asi que ni se ve.. nace un eucaliptus¨



“La verdad absoluta no la tiene nadie. Hay que aprender a escuchar, a frenar, a repensar constantemente y a poner bajo la lupa: ¿quiénes somos?
Soy del sur vengo del sur...
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Pepe Mujica
“Queridos jóvenes, hay que revisar nuestra cultura, la obsolescencia programada. Parece que lo elemental no es la felicidad humana o la vida humana, sino la acumulación. Esto hay que discutirlo. La esperanza que queda está en ustedes que tengan la capacidad de llamar a la realidad a los gobiernos, porque en el fondo la crisis ecológica existe por debilidad política, y solo las decisiones políticas pueden cambiar la realidad; pero tienen que tener el coraje de enfrentar intereses económicos y en el fondo también amparar un cambio cultural en el cual estamos inmersos”,

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Invierno
2026
1973
invierno
COMO PARTE DEL IMPACTO DEL CALENTAMIENTO GLOBAL, LOS GLACIARES Y CASCOS DE HIELO SE ESTÁN DERRIENDO RÁPIDAMENTE. SI SE DERRITIRAN POR COMPLETO, EL NIVEL DEL MAR AUMENTARÍA UNOS 70 METROS (230 PIES). ESTO RESULTARÍA EN INUNDACIONES DE TODAS LAS CIUDADES COSTERAS DEL MUNDO.
derretimiento de los glaciares




¨El primer elemento del medio ambiente se llama la felicidad Humana...¨
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“Siempre me voy con la misma conclusión de todas las cumbres internacionales: ‘El pensar global y actual local es la clave de acelerar la transición’. Empoderar lo local es una de las grandes misiones que tenemos”.
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¨Cargo con la nesecidad de cuidar nuestros grandes rios los mares...¨
















